Construido en 1992, es uno de los vertederos más modernos. Recibe residuos de toda la Cuenca de Pamplona y aquí son inicialmente tratados para separar residuos en función de que sean reciclables o no en: papel y cartón, vidrio, plástico, metal y envases de brik. Lo que no se puede recuperar pasa a un contenedor verde que a su vez se entierra en una de las celdas de vertido para facilitar su fermentación. Los gases que genera este proceso se aprovechan para generar energía. (Foto: Eptisa)
